Tengo 27 años, 3 meses y contando.
Cuando cargo algo muy pesado, me duele la espalda. He empezado a sentir agruras. Cuando me desvelo, no me repongo en un día... ¡tengo sueño toda la semana! Y si reciclara toda la fibra que como en el día para mantenerme más o menos sana, me alcanzaría para un suéter y una bufanda.
Fue a los 25, no a los 15 cuando de verdad sentí que mi cuerpo cambiaba.
Espero ansiosa, el día que me llegue el "segundo aire". Veo a los mayores y envidio su fortaleza. ¿Qué clase de proteína hiper poderosa consumieron en su infancia?
Lo que me consuela es que al preguntar a mis contemporáneos, tienen la misma interpretación de la vida. "¡Antes no sentía esto!", me dicen. Y no puedo dejar de temer por lo que nos falta.
Sin embargo, a veces creo firmemente que todo es un rollo psicológico, que esto de estar pisando los "tas" está de la fregada. Que tal vez la vida después de ese brinco se te va de volada... Y que no es lo que ya hice sino lo que no he hecho, lo que más me tiene preocupada.
