Dada mi poca -casi nula- necesidad de usar el celular, todavía tengo un teléfono en sistema "Amigo". Como ya había notado que se me estaba acabando el crédito, decidí comprar un poco a través del sistema bancario en línea de mi preferencia. Y lo hice. Sólo que, cuando me di cuenta que había capturado mal un dígito de mi teléfono, ya era muy tarde para cancelar.
Fue entonces cuando me vinieron a la mente unas 17 maldiciones que no pude expresar de forma oral porque estaba en mi ecosistema corporativo.
Desesperada, marque al celular al que hice la carga (me mandaba al buzón), a la línea Amigo (asterisco dos seis cuatro) y finalmente a la CONSAR (aunque era para otro tema, pero igual, marqué desesperada).
La solución era acudir a un Centro de Atención para Clientes Telcel a evidenciar que temporalmente me abrumó la estupidez. Y pues ya, al salir de trabajo, me dirigí a ese sitio, considerando que me desviaba un poco de mi trayecto hogaril.
Me bajé del coche y, con todo glamour, caminé rápido, rápido, rápido... subí escaleras y... Justo cuando estaba a un metro de la entrada y como si hubieran sacado la escena de una palomera película gringa, me cerraron la puerta en la cara. Claramente me escuché decir en cámara lenta "¿Yaaaa nooo meeee aatieeendeeen?" Seguido de un gesto negativo del poli que incluía la boca torcida y el asombro ante mi situación loserezca.
Bueno. No es la gran cosa... el sábado paso después del francés. Sonreí y me dirigí al baño.
Lean esto bien: para una mujer es una bronca ir al baño. La bolsa, desajustar la ropa, evitar hacer contacto con las zonas más íntimas y divertidas, etc. es una tarea que abrumaría a cualquiera. Y en medio del ritual, se me cayó el reloj. Recuerdo el sonido, verlo en el piso y decirme a mi misma "mi misma, aguanta, ahorita... ahorita lo levanto".
Cuando me bajé del coche al llegar a mi casa no tenía reloj. Tampoco tenía tiempo aire y mucho menos los 10 pesos del estacionamiento de la plaza a la que fui.
Concluí que definitivamente hay errores que es mejor no componerlos. Hay cosas que conviene que queden así. El desgaste y el estrés que toma arreglar ciertas situaciones es mayor y de mucho más impacto que el error mismo.
La pregunta es ¿cómo identificar la diferencia con lo que sí conviene corregir?
Fue entonces cuando me vinieron a la mente unas 17 maldiciones que no pude expresar de forma oral porque estaba en mi ecosistema corporativo.
Desesperada, marque al celular al que hice la carga (me mandaba al buzón), a la línea Amigo (asterisco dos seis cuatro) y finalmente a la CONSAR (aunque era para otro tema, pero igual, marqué desesperada).
La solución era acudir a un Centro de Atención para Clientes Telcel a evidenciar que temporalmente me abrumó la estupidez. Y pues ya, al salir de trabajo, me dirigí a ese sitio, considerando que me desviaba un poco de mi trayecto hogaril.
Me bajé del coche y, con todo glamour, caminé rápido, rápido, rápido... subí escaleras y... Justo cuando estaba a un metro de la entrada y como si hubieran sacado la escena de una palomera película gringa, me cerraron la puerta en la cara. Claramente me escuché decir en cámara lenta "¿Yaaaa nooo meeee aatieeendeeen?" Seguido de un gesto negativo del poli que incluía la boca torcida y el asombro ante mi situación loserezca.
Bueno. No es la gran cosa... el sábado paso después del francés. Sonreí y me dirigí al baño.
Lean esto bien: para una mujer es una bronca ir al baño. La bolsa, desajustar la ropa, evitar hacer contacto con las zonas más íntimas y divertidas, etc. es una tarea que abrumaría a cualquiera. Y en medio del ritual, se me cayó el reloj. Recuerdo el sonido, verlo en el piso y decirme a mi misma "mi misma, aguanta, ahorita... ahorita lo levanto".
Cuando me bajé del coche al llegar a mi casa no tenía reloj. Tampoco tenía tiempo aire y mucho menos los 10 pesos del estacionamiento de la plaza a la que fui.
Concluí que definitivamente hay errores que es mejor no componerlos. Hay cosas que conviene que queden así. El desgaste y el estrés que toma arreglar ciertas situaciones es mayor y de mucho más impacto que el error mismo.
La pregunta es ¿cómo identificar la diferencia con lo que sí conviene corregir?

2 comments:
Vaya.
Fijate que es algo que me pregunto todo el tiempo.
Me sentí identificado contigo, aunque no tenga bolsa, cof cof.
Yo lo habría dejado así. Cuando cometo esos errores, pienso que es parte del río místico (por muy mamón que eso sea).
Me va a dar gusto dedicarte un excelente post en mi blog.
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