De hecho, tengo el orgullo de tener por padre a un súper hombre que ha corrido muchos maratones y quien logró su mejor tiempo en el famosísimo Maratón de Nueva York en Noviembre de 1993.
La única hija que sigue su legado deportivo, soy yo y aunque mi cuerpo sea todo menos atlético, cada que puedo, me pongo mi pants, tennis y salgo a retozar a los árboles. Y si no hay árboles, me voy a la caminadora o al cemento o donde pueda recorrer al menos un par de kilómetros en compañía de mi misma y de mis pensamientos. Porque correr es para mí, además de un buen ejercicio, una terapia mágica que me permite arreglar mis directorios cerebrales para bien: buenas rolas, un paisaje lindo, algunos hombres de buen ver y poco a poco uno se va desintoxicando de pensamientos malvibrosos. Escucho desde el "ilarilarié" hasta un tango en versión lounge que me pone el ego en el cielo.
Cuando corro, veo a todo tipo de personajes: la niña súper bien que corre en ropa entallada y todos la voltean a ver, el sujeto hiper fresa que porta sus atuendos de marca y diseñador, el don entrado en años que lleva toda la vida corriendo, las sujetas que tienen traseros de 1.5 metros por lado pero que igual se dan una ayudadita yendo a caminar, el típico que corre de harina y de a huevo y que siempre lleva una playera diferente por cada carrera en la que ha participado, los quépedo que corren con zapatos o_O los mega losers que van en bikers y tanga a exhibir sus miserias y sus panzas y los bombonsotes a quienes no les sube muy bien el agua al tinaco pero que tienen, por cada grado de estupidez, un precioso músculo en su cuerpo. Oh sí.
También hay diferentes tipos de desempeño, he de decirles: por un lado están los que de verdad tienen una condición física admirable que calientan, saben controlar su respiración, entrenan frecuentemente y corren grandes velocidades en periodos cortos de tiempo. La neta wow.
Por otro lado, están los que llegan súper fregones corriendo rapidísimo, tratando de impactar a los demás pero que después del kilometro y cachito ya escupieron todo su pulmón derecho porque el izquierdo no lo saben usar.
También están los que corren despacito pero se dan sus varias vueltas. Así pian pianito. Creo que a este grupo pertenezco yo.
También hay una clasificación muy rara: esos que corren como liebres 10 metros y se avientan 200 metros caminando, repitiendo el ciclo un par de veces. Aquí generalmente caen ciertas mujeres y los ñoños con doble llanta de refacción trasera.
Y así... hay de todo en la viña del señor. Pero creo que lo más importante es la competencia que tienes contigo mismo y las maneras en que puedes utilizar a los demás para ser mejor. A veces veo que voy a alcanzando a otro corredor y me pongo la meta "voy a rebasarlo", otras veo que alguien me rebasa y digo "voy a hacer que me jale" y procuro acelerar el paso para ir cerca de él o ella. Y cuando de plano no puedo correr así tan velozmente, pienso que algún día lo podré hacer.
Es todo un conjunto de estrategias los que debes utilizar: no poner los ojos en ti mismo sino en tu objetivo, aprender a respirar, aprovechar las bajadas, mantener el ritmo en las subidas, concentrarte y disfrutarlo porque al final, eso es lo que te motiva a volver a subirte a tus pies otra vez para un nuevo recorrido.

No comments:
Post a Comment