Hace tiempo, manejando por Constituyentes de regreso a casa, adopté una enseñanza contenida en tan entrañable canción. Y es que, en una etapa en la que siento que hago malavares con diferentes áreas y retos de mi vida (personal, familia, trabajo), entiendo el poder de hacer las cosas poco a poco. Aquí es donde entran los elefantes, animales que, he de confesar, me fascinan.
La canción dice así:
Un elefante se columpiaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía fueron a llamar a otro elefante.
Dos elefantes se columpiaban sobre la tela de una araña, cómo veían que resistía fueron a llamar a otro elefante.
se columpiaban sobre la tela de una araña, cómo veían que resistía fueron a llamar a otro elefante.
Y así sucesivamente.
Mi reflexión es que a veces queremos comernos al mundo de un gran bocado, abrazarlo con nuestros pequeños brazos, conquistarlo en el menor tiempo posible y con un despliegue insano de fuerza, volviéndonos extremadamente complejos y ocupados... Pero tal vez los elefantes nos enseñan que hay que subir nuestros asuntos uno por uno a la tela y si ves que resiste, puedes subir otro. Pienso que es hasta que conquistaste algo, lo dominaste, lo manejaste y te sientes seguro y cómodo con lo que traes cargando que debes considerar dar otro paso... En otras palabras "ir a llamar a otro elefante".
DIEZ elefantes se columpiaban sobre la tela de una araña...

No comments:
Post a Comment