Thursday, September 4, 2008

Errores que deben quedar así

Dada mi poca -casi nula- necesidad de usar el celular, todavía tengo un teléfono en sistema "Amigo". Como ya había notado que se me estaba acabando el crédito, decidí comprar un poco a través del sistema bancario en línea de mi preferencia. Y lo hice. Sólo que, cuando me di cuenta que había capturado mal un dígito de mi teléfono, ya era muy tarde para cancelar.

Fue entonces cuando me vinieron a la mente unas 17 maldiciones que no pude expresar de forma oral porque estaba en mi ecosistema corporativo.

Desesperada, marque al celular al que hice la carga (me mandaba al buzón), a la línea Amigo (asterisco dos seis cuatro) y finalmente a la CONSAR (aunque era para otro tema, pero igual, marqué desesperada).

La solución era acudir a un Centro de Atención para Clientes Telcel a evidenciar que temporalmente me abrumó la estupidez. Y pues ya, al salir de trabajo, me dirigí a ese sitio, considerando que me desviaba un poco de mi trayecto hogaril.

Me bajé del coche y, con todo glamour, caminé rápido, rápido, rápido... subí escaleras y... Justo cuando estaba a un metro de la entrada y como si hubieran sacado la escena de una palomera película gringa, me cerraron la puerta en la cara. Claramente me escuché decir en cámara lenta "¿Yaaaa nooo meeee aatieeendeeen?" Seguido de un gesto negativo del poli que incluía la boca torcida y el asombro ante mi situación loserezca.

Bueno. No es la gran cosa... el sábado paso después del francés. Sonreí y me dirigí al baño.

Lean esto bien: para una mujer es una bronca ir al baño. La bolsa, desajustar la ropa, evitar hacer contacto con las zonas más íntimas y divertidas, etc. es una tarea que abrumaría a cualquiera. Y en medio del ritual, se me cayó el reloj. Recuerdo el sonido, verlo en el piso y decirme a mi misma "mi misma, aguanta, ahorita... ahorita lo levanto".

Cuando me bajé del coche al llegar a mi casa no tenía reloj. Tampoco tenía tiempo aire y mucho menos los 10 pesos del estacionamiento de la plaza a la que fui.

Concluí que definitivamente hay errores que es mejor no componerlos. Hay cosas que conviene que queden así. El desgaste y el estrés que toma arreglar ciertas situaciones es mayor y de mucho más impacto que el error mismo.

La pregunta es ¿cómo identificar la diferencia con lo que sí conviene corregir?

Saturday, August 16, 2008

Efectos sociales

No creo que sea necesario hacer una gran investigación para darse cuenta que la gente -por alguna razón- tiende a comportarse igual. Y no es algo asociado a la cercanía o al estar en una misma sociedad. Pienso que sucede por la simple y enorme fuerza universal que nos mueve a todos.

Los ejemplos más claros están en las personas a nuestro alrededor. Por ejemplo, este viernes notamos que varios (en un banco con miles de trabajadores) ibamos vestidos del mismo color: rojo carmín, uno que no es tan común. También, en el mismo grupo laboral, después de 4 meses, hemos aprendido y empleado frases como parte de un "argot amistoso". Me sorprende escucharme decir "sale" y escucharlos decir "yuju" o "zafo"... ¡Ay! y el más clásico de los ejemplos: en la familia a todas nos llegan los crimson days por igual.

Hay una teoría asociada a por qué el Nylon recibió ese nombre. Dos hombres diferentes, en ciudades diferentes: Nueva York (NY) y Londrés (LON), descubrieron el mismo material en la misma fecha y hora. Por supuesto que hay otras teorías, pero ésta me gusta por aquello de que "great minds think alike".

Hoy estuve viendo un programa que hablaba de las mareas: grandes volúmenes de agua se desplazan diariamente por la fuerza gravitacional que ejerce la Luna sobre la tierra. Esto permite que, cada mes, decenas de ballenas se alimenten por el plancton arrastrado o que, a una hora exacta, miles de cangrejos desoven a orillas del mar. ¿No sería extraño pensar que los humanos también son afectados por esta fuerza para hacerlos actuar igual?

Incluso, se puede pensar que hay algo en nuestro interior que es más fuerte que la gravedad: el ADN. Se dice que los grupos sociales se conforman por personas que son físicamente similares. Yo creo, por ejemplo, que los equipos de trabajo son más eficientes cuando las personas que los componen comparten características físicas, pues esto les permite sentirse cómodos y sin complejos. Esto, sin embargo, a costa de la competitividad.

En fin. A veces no entiendo por qué sucede, pero me gustan estas coincidencias, disfruto muchísimo verlas a pesar de que soy fan asidua de la individualidad.

Saturday, July 5, 2008

WALL-E :: I want to hold your hand

Desperte escuchando I want to hold your hand de los Beatles. O tal vez lo soñé... Pero lo ubico perfecto: un pedazo de mi memoria me dice haber cantado en mi mente -envuelta en las tibias cobijas de mi cama- esa parte que dice: and when I touch you I feel happy inside, it's such a feeling that my love, I can't hide, I can't hiiiiiide...

Y sin tener mucho detalle de la película, fui a ver Wall-E, cuya historia gira en torno al deseo de Wall-E, de tomar la mano de Eve, una extraordinaria robot extraterrestre, que está programadísima para cumplir su misión.



Jamás he creido en las coincidencias.

En cada frame de la película, fui recordando lo lindo y poderoso que ha sido el amor conmigo. Es una fuerza motivadora que me ha permitido soñar más y más alto, conocer lugares distantes, cumplir metas escolares, profesionales, deportivas, y familiares... Si yo no me hubiera enamorado, hoy no sabría jugar tenis, ni podría correr 10kms seguidos... Tampoco sabría hacer sushi, hablar en público, escribir más o menos bien o entender y hacerme entender en francés. Jamás me habría aprendido los Core Values de Accenture. No habría leido la Biblia las 3 ó 4 veces que lo hice de tapa a tapa. Tendría mil kilos encima. No habría conseguido los cientos de miles de pesos en patrocinios para eventos del Tec. Seguiría siendo tan inmadura como lo fui a los 17 años. Y entre otras cosas más, nunca, pero nunca me hubiera dado cuenta que el mojito es un elixir de los dioses.

Uno de mis textos favoritos dice que "los hombres están equivocados al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse". Creo que eso explica muchos de mis recientes achaques, porque de un tiempo a la fecha, el tema ha sido algo que he preferido evitar. Quizá porque hoy, me resulta más fácil y menos arriesgado. Y porque es más grande el deseo de saber que he hecho que alguien sienta una motivación similar.

Now let me touch your hand
I want to hold your hand

Friday, July 4, 2008

El vecino del estacionamiento

Llegué al estacionamiento.
Me bajé del coche.
Abrí la reja.
Me subí al coche.
Metí mi auto.
Me percaté que había entrado el vecino aprovechado que siempre deja la reja abierta y sale huyendo rápidamente para que alguien más la cierre.
Me apuré para aplicársela y, que esta vez, justamente le tocara cerrar.
Salí del estacionamiento despidiéndome de él con una sonrisa un tanto hipócrita.
Caminé hacia mi edificio.
Y me di cuenta que no traía mi bolsa.


Tuve que cerrar yo la reja.

Wednesday, July 2, 2008

Se nos adelantó Margarita

He llegado a casa. Estoy cansada, me duele la espalda y todavía tengo mucho qué hacer del trabajo. Pero prefiero empezar escribiendo esto, que ese obligado documento que sé, alguien leerá y firmará por pura necesidad.

Hoy, en medio de una junta tediosísima, recibí una llamada de mi mami. Con un fondo silencioso, la escuché decir: "Se nos adelantó Margarita"... Sentí cómo se apagaba algo que llevaba dentro de mí... y como se estremecía mi alma.

Margarita era nuestra vecina del primer piso. La recuerdo detrás de la ventana de su sala, la que daba a la entrada del edificio. Siempre que llegaba me saludaba... Siempre que me quedaba sin llaves me dejaba estar en su casa... Siempre que mi mamá no estuvo para recibirme en la parada del camión de la escuela, sabía que podía contar con ella. Recuerdo con mucho cariño el par de paseos que dimos tomadas del brazo.

Su despedida me hizo pensar tanto e intermitentemente, concluyendo que la muerte, desde hace tiempo, es mi mejor amiga...

Es aquella que me mantiene atenta a cada momento, despierta a cualquier sentimiento o emoción. Es la que, en esos ataques de miedo e incertidumbre, me da una palmada en el hombro para continuar, para atreverme, para no flaquear... Es la que me dice al oido "anda, dile que lo quieres... que no sabes si pronto ya no tendrás oportunidad" Es la que me motiva a arreglar las peleas antes que se ponga el sol. Es esa buena amiga que cuando desesperadamente le he pedido que me lleve, "no me deja manejar"... Es la que llegará inesperada y oportuna. Y la que me llevará a ese lugar que imagino hermoso, esperando a la gente que amo o recibiéndome al entrar, un lugar abundante de amor, justicia y paz...

Thursday, June 12, 2008

Experimento musical

Hay lugares, canciones, olores, sabores, etc., que te traen recuerdos: la sazón de mamá, el olor de los cuadernos nuevos, el olor del futi gum, la calle donde vivías cuando eras chavito.

Así que hoy:
1. Abrí iTunes
2. Prendí el shuffle
3. Le di Play.
3. Y escuché.

La canción es Little Girl de Roxette.

Me recuerda los primeros años en la universidad, cuando hacía mi servicio becario en la dirección de carrera con Carlos Javier y César Javier. A quienes les hacía el chiste tonto de la factorización pues ellos eran algo así como:

Javier * ( Carlos + César )

Jaja. Dah...

El caso es que ellos eran fans de Roxette, el grupo al que me introdujo mi hermano como 18 años atrás y en ese tiempo, su disco Room Service era EL tema. Pasamos varias tardes revisando matrículas estudiantiles a ritmo de Real Sugar sugar sugar... Nuestra ñoñez era suprema.

También me recuerda al verano en el que hice Estructura de Datos en Guadalajara. Me llevaba mi discman (uuuuuuhhh) para escuchar rolas en el camino. Entre las opciones estaba Joshua Tree y A Place in New York, ambos de U2 . Tomaba la ruta 679 A o B que pasaba en Av. Vallarta y Universidad: la famosísima colonia Jardines Universidad en Zapopan donde se ubica el estadio de los Tecos (UAG).

Mis reflexiones estaban asociadas al gran salto que daba al irme a vivir relativamente sola, con un presupuesto limitadísimo y unas tremendas ganas de hacer un borrón y cuenta nueva en mi vida. Allá compartí aventuras con mis roomies Blanca de Mazatlán y Elvía de Toluca, con mi amiga Chío, Raúl y mi comadre Michel. Qué recuerdos...

Ese tiempo fue el parte aguas que me hizo brincar del cobijo indulgente de puberta a ese mundo de responsabilidad, libertad e independencia que te excita y te aterra, pero te llama y ya no te deja ir...

Ñua

Once upon a time there was a little girl
once she was mine, in my heart the only one
I wonder where she was
I know she's somewhere in me
I can see her smile when I close... close my eyes.
Oh...
Little girl
Where did you go
Little girl
I miss you so
I remember when she was mine

Saturday, June 7, 2008

¿Por qué una sopa?

Creo que fue en un momento de terrible desesperación adolescente, en el que con el pensamiento nublado -seguramente por un desamor- y con el ritmo del más reciente latido emocionado que dio mi corazón, me atreví a decir: "¿qué más da? si la vida es una sopa".

En ese momento sentí que había creado mi filosofía. Sí, MI filosofía. Que consistía en la simple idea de que la vida se me hacía como una sopa hecha de varios ingredientes: algunos, por separado, sabían terrible; otros no tanto, otros eran deliciosos, pero todos juntos, y con un delicado tiempo de cocción, podían hacer la mejor sopa ¡del mundo!

Así comencé a justificar mis victorias, mis fracasos, las carcajadas y lagrimas que fui experimentando... Todo era parte de una gran obra maestra de sabor y equilibrio: mi vida. Tan especial y única como yo, con los años, he querido que sea.

Y es esta la manera de invitarlos a probar Mi Sopa: escribiendo sobre ella...